31 jul. 2011

Ya dos años de trabajo.

En realidad faltan aún unos cuantos meses para afirmar que ya llevo dos años con mi independencia económica. He tenido cinco trabajos que en conjunto son dos actividades diferentes; separándolos en tres por un lado y dos por el otro. ¿Cómo? Explico. Mi primer trabajo empezó allá por octubre de 2009. Si, el maldito 2009. La actividad a realizar era reponer productos en las góndolas de un supermercado. Es un trabajo normal, común y corriente; sin embargo no me sentía a gusto, y tampoco cumplía con las expectativas que tenía para mi primer trabajo, porque claro, yo era estudiante de Facultad de Derecho y no correspondía a la categoría a la que yo aspiraba. Pero debería dejar de engañarme, ya que como estudiante ya estoy bastante fracasado. En fin, estuve nueve meses allí y luego renuncié porque había conseguido otro trabajo.

Mi segunda actividad laboral me acercó a lo que es la vida 2.0 (o es lo que yo creía). Aspiraba como diseñador gráfico para un grupo de jóvenes que trabajaban en Internet: Otro fracaso para mi, primero porque había recibido una prueba rara que no pude sobrellevar, pero que después me dieron como tarea de consuelo (o porque necesitaban gente urgentemente) la posibilidad de trabajar como administrativo de un blog, bastante curioso; y segundo porque me echaron "por no cumplir con las expectativas". Se trataba de un negocio turbio en el cual manejaba una computadora vía escritorio remoto, descargando juegos para PC, PSP, PS, XBOX, Wii y demases (?), que luego debía subir mediante cuentas premium a los distintos servidores conocidos, tales como Megaupload, Rapidshare, Freakshar, Hotfile, etc, y crear la publicación de los post y sus respectivos links(escondidos claro) para que el público haga su trabajo.
Me daban una lista de los juegos para distintas consolas y en la semana debía de tener TODOS los juegos y TODAS las publicaciónes hechas. Mi última semana fue justo la semana del feriado de agosto. Tenía pendiente una larga lista para esa semana, pero no pude completar mi tarea; tenía ese miércoles en medio, que obviamente no se trabajaba. Así llegó el viernes y mi tarea incompleta. Estuve más de un mes buscando un trabajo nuevo.

Una noche de desesperación me metí al sitio del gallito en busca de un nuevo empleo. Revisé absolutamente todas las ofertas. Yo como soy demasiado selectivo en todo (error de mi parte) no encontré nada que me llame la atención, sin embargo mandé unos cuandos mails a supermercados que solicitaban reponedores. Si, de nuevo a mi primera actividad. No tenía otra alternativa.
Allí estuve creo que dos meses, o algo así, hasta que nuevamente me echaron. La culpa fue mía porque no llegaba en hora. El ocio, por sobre todas las cosas, y una madre soltera (que conocí en mi primer trabajo) fueron los motivos de mi llegadas tarde. En fin, otra vez sin trabajo.

En noviembre de 2010 encontré otro trabajo, pero perdí a esa mujer. Se fue, si no me equivoco, el día de mi cumpleaños. No voy a hacer comentarios. Nuevamente en un supermercado.
Me costó acomodarme a mi nuevo trabajo, tuve que soportar la antipatía de mis nuevos compañeros, que no hacían otra que tratarme con desprecio y discriminación. Según me decían algunos eran bromas que no debería tener en cuenta. Insultos fuertes y discriminatorios en las paredes y puertas de los baños. Hubo un tiempo en que se calmó la cosa. Mis compañeros iban cambiando y yo seguía allí, implacable, intocable, insuspendible (?). Pero me sentía solo, faltaba algo. Amigos y amor. Bueno, no voy a negar que no hay más amigo que mi padre y tampoco decir que no tenía el amor de mi familia, pero creo que es entendible a lo que voy. Conocí a una chica linda, compañera de trabajo, vivía cerca, la invité a tomar un helado, pero me rechazó. No pasó nada. Casi un mes después conocí a otra compañera, que curiosamente fue ella quien me encaró. ¿Curioso, no? No creo. En definitiva estuvimos disfrutando de tres meses juntos, en los cuales vivimos de todo. Momentos lindos, discusiones, también tenía una hija, (nuevamente me escribían cosas en las paredes de los baños, pero a ésto le sumamos amenazas), problemas con el metiche de su ex, quien fue el detonante que dio fin a la relación, aunque muchos fueron los motivos. Desconfianza, creer en las escrituras de los baños, celos. Me costó un dolor profundo, simbolicamente en el corazón y literalmente en el bolsillo.

Así renuncié, a mi trabajo y a ella. Por suerte mientras sucedían catástrofes en mi vida dentro de ese antro de perdición que fue éste supermercado logré asegurarme un nuevo empleo. En febrero, había recibido una respuesta de una propuesta laboral que encontré en el gallito. Ese mes había realizado una prueba vía mail sobre diseño gráfico y web. Consistía en hacer unos logos y una página en un solo archivo con HTML y CSS. Era una selección. Al parecer no había quedado, pero éste julio me llamaron nuevamente para avisar que el diseñador que habían elegido no trabajaba más con ellos y que yo seguía después de aquel proceso de selección. Realicé una prueba personalmente y quedé. Ahora me dedico a eso. Esta vez no voy a despreciarlo, porque no es turbio, y trabajo en una oficina, con mi escritorio, mi computadora, no tengo que reponer productos en las góndolas ni soportar las ratas y sus heces fecales como cuando estaba en un supermercado.

Esta vez no me puedo quejar, aunque puede que hayan ciertos elementos que incomoden. Si surge algo, lo escribiré. Creo.